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Berlín, la ciudad donde se conjugan el pasado, el presente y el futuro simultáneamente 

Un viaje donde se dan cita la historia, el arte, el ayer, el hoy y el mañana.

Nombrar Berlín, nos remite en primera instancia a una cuestión histórica. Y al visitarla actualmente, es factible encontrar en el recorrido, huellas de ese pasado histórico fundido con el momento actual  viendo al porvenir. Así es esta ciudad donde los tiempos parecen conjugarse libre y armónicamente haciendo que el viaje sea sorprendente e inesperado.

El primer contacto con la ciudad anuncia lo que vamos a encontrar descubriéndonos identificando hasta los detalles más pequeños. Recomendamos ir atentos, no sólo con ojos abiertos, sino con todos los sentidos, dando prioridad a lo auditivo. Los sonidos que nos reciben parecen tener un tempo, un ritmo de esa música que es tan cotizada en los mejores clubes, y que aquí, incluso hasta en los semáforos se da a modo de cotidianeidad.

Eso sí, la noche berlinesa nunca está planificada, pues todo siempre dependerá de las experiencias que esta ciudad quiera regalarte. Así, podemos narrar a modo general, la gran calidad de los clubes, cuya acústica es un verdadero placer para disfrutar  de la (buena) música sin padecerla. El respeto, la privacidad e intimidad son los puntos primordiales de la noche berlinesa, donde en los clubes, los móviles son “bloqueados” con pegatinas, para evitar hasta el más simple “selfie” que, descubres, efectivamente, ni falta hace. Lo importante es disfrutar el momento. Vivirlo. Bailar y gozar del verdadero viaje musical. Todo esto, complementado de manera natural con los edificios reciclados, de grandes naves como plantas eléctricas o sitios inhóspitos y aparentemente inútiles, destinados quizá a la demolición, ven con esta nueva actividad un nuevo renacer. Es una experiencia muy interesante, el saberte en un sitio con tanta vida propia, como el de las fábricas antiguas, donde ahora puedes tomar una cerveza y bailar sin prisa porque aunque la noche acabe, la fiesta no lo hará.

Berlín es una ciudad que ofrece muchas cosas pero no están concentradas sólo en un sector, por ello, es muy probable que a cada paso, te vayas sorprendiendo con tus repentinos descubrimientos.

También es una ciudad con interesantes tiendas de segunda mano y vinilos que visitar te dejarán un muy agradable recuerdo del viaje. Es innegable que tenemos que mencionar la maravillosa tienda de VEBorange donde es como entrar en el ayer. Ubicada en un barrio con mucha historia por haber tenido uno de los perímetros de muro que al ser “abierto” unificó de una manera que aún hoy al ver las fotos genera ese escalofrío de fraternidad que es lo que debería unirnos siempre, recorrer sus habitaciones (porque la tienda se desarrolla como un piso) e ir descubriendo objetos de otro tiempo, te hace sentir que el calendario transcurre en antaño en este espacio. Insignias, vinilos, ropa, monedas, libros, juguetes y todo lo que puedas imaginar, de un pasado no tan lejano para deleitar nuestro presente apresurado. 

En este barrio también es muy común, encontrar sin mapa y por casualidad, graffiti con unas calidades increíbles y que armonizan con su entorno, pues muchos de ellos son fachadas enteras de edificios que dan toques de color a sus vecinos serios de frío concreto. Ir atentos.

Si te gusta la ropa vintage, también recomendaremos Paul´s boutique, una tienda especializada en zapatillas deportivas además de vintage, raras. Aquí la suerte tendrá que acompañarte, pues el verdadero premio está no en encontrar el modelo que te gusta, sino que sea tu número. Eso sí, ir con tiempo porque esta tienda, es como el cuento de Cenicienta, hay que probar infinidad de zapatillas, hasta encontrar la tuya. Pero seguro la encuentras.

Si lo tuyo son los vinilos, recomendamos la tienda OYE Records, cuya organización es inmaculada y la búsqueda de tesoros musicales es muy zen. Si quieres encontrar joyas más raras, BIKINI WAX es tu lugar. Además de la tienda en sí, que es un sitio acogedor donde te sientes como en casa, el material es exquisito y el trato te hace sentir como si fueras a la casa de un amigo a escuchar vinilos. 

Por último pero no menos importante; HARD WAX Records es una tienda con un encanto añadido del sitio donde está. Después de subir cuatro pisos saturados con graffiti, pegatinas y pintadas en todo el espacio, ventanas, marcos, puertas, escalones, barandillas, entrar en ella, es como formar parte del ambiente.

El recorrido por esta ciudad es muy probable que te haga coincidir en cierto momento con algún trozo de muro o garita que aún se conserva a modo de recordatorio, para evitar que la historia se repita. El trozo de muro más famoso es el convertido en galería al aire libre, llamado East Side Gallery, donde recorrerlo, tocarlo, mirar su altura, hace reflexionar sobre dividir. Hoy, ese muro permite que sea visto por los mismos ojos por ambos lados, pero aún encierra en su constitución de piedra, el dolor de una época. Dolor representado con las manifestaciones gráficas que se vuelven obra de arte accesible al público transeúnte. 

Es común que no encuentres el común de bebida multinacional sino como un producto local, pues se da mucho impulso a la industria propia y se pretende hacer frente  a las grandes marcas. También pocos sitios aceptan pagos con “plástico” y la mayoría de las transacciones se hacen en metálico.

Para comer, existe una amplia oferta de comida, no tanto típica pero sí variada. Puedes encontrar opciones como la comida vietnamita, hindú, turca, mexicana, italiana, entre muchas otras. Podemos recomendar el BurgerSteig en Flackensteinstrasse 3, con sus hamburguesas de muy buen sabor y variedad de mezcla de sabores. Pero, definitivamente lanzarse a la amplia oferta es la mejor opción. 

Para tomar una copa definitivamente ir a Trödler bar, en Dresdenerstrasse 123, con un ambiente majestuoso victoriano, tomar una copa a media luz, hace que la charla y la buena compañía, macere el rato en una inmejorable tertulia.

Hablar de los monumentos emblemáticos de la ciudad sería un poco repetitivo de guías, pero definitivamente es importante ver con tus propios ojos, para percibir ese susurro que la ciudad reverbera, donde te cuenta que es una superviviente. Mucha de su arquitectura muestra las cicatrices de la guerra. Nuevamente, recomendamos ir atentos. 

La torre de la Victoria, es un sitio donde la energía se renueva, se transforma,  y vuelca el corazón porque lo increíble, se hace real. Una torre coronada por una diosa de la victoria, una Nike dorada, que contempla el cielo, con un perfecto tono dorado, brillante, en un cielo despejado o encapotado, siempre luce como la protagonista, y aunque parece un sueño, es más que real.  Para llegar a ella, los pasos de peatones están a desnivel de las calzadas importantes que en ella confluyen, y en esos subterráneos, encuentras la instalación audiovisual de la sombra luminosa. Unos paneles lumínicos que se activan a tu paso, e iluminan el equivalente a tu sombra. Un juego de contrastes, un oscuro vuelto luz, cargado de mucho simbolismo. Y ahí también te encuentras con Wim Wenders y con U2.

Durante el ascenso, las columnas, susurran bailes de balas perdidas o dirigidas a anónimos, como el bosque que nos rodea, que a saber cuántas historias han quedado en la corteza de sus árboles. Ya arriba, desde lo alto, el viento ya no susurra, bufa, ruge, y sientes la grandeza del presente, del ahora, con sus imponentes panorámicas, de una ciudad, en donde puedes encontrar el pasado, el presente y el futuro en la misma acera, en el mismo banco para sentarse a contemplar el paso del tiempo. Ir atentos, pues las alas (del deseo) se abrieron ayer, para volar hoy y llegar a nuevos destinos mañana.


¿A qué te has quedado con ganas de conocer mundo? Por qué no lo intentas y buscas en el mapita si hay alguna fecha para una buena escapada…



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