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Teruel: En busca del cuarto amante

Una ciudad con estrella

Por la ruta de Fuendetodos, nos encaminamos hacia Teruel. Ubicada al sur de Aragón, esta zona se desarrolla con una temperatura que suele ser lo más notable al visitarla, pues sus paisajes se vuelven puntuales campos cultivados inmersos en grandes extensiones escarpadas y casi difíciles para su producción agrícola.

Sin embargo, es precisamente este don climatológico el que beneficia la curación del jamón serrano, y con ello, el sabor y la fama de este producto, podemos confirmarles, no es un rumor.

La ciudad nace o confluye en su casco antiguo, que definitivamente recomendamos recorrer para descubrir detalles de la misma. Además que su oferta gastronómica nunca os defraudará con “las delicias de Teruel” en las que el protagonismo del jamón es realmente una delicia. Recomendamos acompañar con vinos de la zona que también gozan de muy buena fama.

No recomendaremos un sólo bar puesto que todos los que visitamos, reunieron una calidad excepcional y el ritual del corte del jamón destaca la maestría y experiencia que se vuelve agradable de contemplar y por supuesto, de degustar.

Durante nuestro recorrido coincidimos con una celebración local de época, donde cabezudos, oficios extintos o a punto de, y trajes antiguos se reunieron en una representación de la vida cotidiana de un tiempo no tan pasado. El logro del voto femenino, la solidaridad, el ocio, fueron algunos de los tópicos que pudimos contemplar e incluso participar. El lanzamiento de costal, proveniente del gremio de panaderos, consta de un entretenimiento, donde lanzar un costal que ronda los siete kilos para las mujeres y entre los doce y quince para los hombres, al balancearlo lo suficiente  se logra impulsar para ser lanzado por encima de una marca que se establece con una vara. Algo que parece muy fácil, pero en la práctica, consta más de maña que de fuerza. Definitivamente un ameno viaje cronológico que disfrutamos mucho.

En esta ciudad se pueden contemplar vestigios de la convivencia cultural que en ellafloreció. El acueducto de los Arcos, la arquitectura mudéjar y la rica arquitectura Déco de su céntrica plaza del Torico, parece darnos una muestra de tiempos, secretos y detalles que rodean a Teruel.

Existe la teoría de que el nombre de Teruel provenga del vocablo “toro”, que es uno de los elementos icónicos de la ciudad junto con la estrella.

La catedral de Santa María de Teruel, así como la iglesia de San Pedro, confirman la presencia de diferentes edificios considerados patrimonio de la Humanidad.

El Mausoleo de “Los Amantes de Teruel” encierra su magia en estas frías esculturas antropomorfas que parecen retratar la esencia del amor eterno. El tocar lo intocable, o descansar cerca de quien amamos y mantener presente la leyenda de los Amantes de Teruel, dando paso a la pareidolia del corazón que forma la sombra de sus manos intactas. 

El cancionero de los amantes de Teruel, de Domingo Gascón, a quien se le considera el tercer amante por la pasión con la que recopiló toda una serie de cantares o composiciones líricas relacionadas a la famosa pareja turolense, ensalza la fuerza que finalmente invade a todos los seres humanos: el amor.

Probablemente a esto se deba, que al visitar Teruel, nos invada un atuendo de reflexión que nos invite a pretender ser el cuarto amante. Una buena charla aderezada con un buen vino, una tabla de jamón y el paisaje de la magna arquitectura que nos acompaña, recrean un ambiente romántico perfecto.

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